sábado, 18 de julio de 2026

Una IA dicta sentencias de Jueza

  


Maldita la hora en que Lizbeth González Cortés llegó al Juzgado Tercero de Distrito en Zacatecas con la idea de que la inteligencia artificial podía sustituir el rigor de un juez.

Fue un acto de arrogancia disfrazado de modernidad. Una decisión que desnudó, desde el primer día, su escasa preparación para el cargo y su nula comprensión de lo que significa impartir justicia en una institución que exige conocimiento profundo, responsabilidad personal y respeto absoluto por los procedimientos. Lizbeth González Cortés no midió el riesgo, no evaluó el daño que causaría a la credibilidad del Poder Judicial y, sobre todo, no entendió que en la judicatura las atajos tecnológicos no se perdonan cuando se trata de resoluciones que afectan vidas y derechos.

La primera señal de alarma fue su llegada al cargo en septiembre de 2025, tras ganar una elección popular. En lugar de integrar al personal, dialogar y asumir el rezago con profesionalismo, optó por aislarse, cancelar actividades sin explicación y delegar asuntos a auxiliares mientras remitía expedientes a otros juzgados para quedarse solo con un puñado de casos. El resultado fue previsible: un rezago mayor al de cualquier otro tribunal comparable. Pero el error más grave, el que revela una falta absoluta de ética judicial, fue utilizar inteligencia artificial para redactar sentencias, acuerdos y documentos oficiales. Una jueza que desconoce procedimientos básicos y recurre a una máquina para firmar resoluciones en nombre del Estado mexicano no está impartiendo justicia: está simulándola.

Cuando el personal protestó por sus prácticas —incluida la negativa a otorgar una base laboral a Mónica Vázquez Mauricio pese a que solo faltaban dos días y existían plazas disponibles—, la respuesta de Lizbeth González Cortés no fue rectificar, sino presentar denuncias penales ante la Fiscalía General de la República contra los manifestantes. Ahí quedó expuesta su verdadera naturaleza: intolerancia al cuestionamiento, autoritarismo y disposición a criminalizar el disenso laboral. José Guadalupe Méndez de Lira, representante sindical, documentó cómo estas acciones generaron un clima de intimidación que nada tiene que ver con la función jurisdiccional.

En abril de 2026 el Tribunal de Disciplina Judicial activó una evaluación de seguimiento especial. Los resultados fueron demoledores: desconocimiento de procedimientos, uso sistemático de IA en documentos judiciales y un desempeño que arrastró el prestigio de todo el juzgado. En lugar de corregir, persistió. Y cuando las quejas acumuladas durante meses derivaron en su suspensión el 14 de julio de 2026, ya era tarde. La imagen que quedó grabada fue la de una funcionaria judicial más preocupada por proteger su comodidad que por cumplir con el deber de administrar justicia con seriedad y humanidad.

Lizbeth González Cortés, con su formación como litigante privada y sin trayectoria consolidada en el Poder Judicial Federal, demostró que el cargo le quedó grande. Confundió elección popular con carta blanca para improvisar. Cada acuerdo redactado por inteligencia artificial, cada denuncia contra trabajadores, cada remesa de expedientes a otros tribunales, fue un golpe más al prestigio de la institución. El ciudadano común no analiza expedientes técnicos: ve a una jueza que usa una herramienta digital para dictar sentencias y asocia eso inmediatamente con negligencia y falta de compromiso.

Pensar que este tipo de perfiles puedan seguir ocupando espacios sensibles en el sistema judicial tras la reforma es un riesgo institucional grave. Bastará recordar su caso para que cualquier debate sobre la calidad de los jueces electos se resuma en una frase lapidaria: “Como la que usaba IA para sentenciar y terminó suspendida”. Esa asociación ya es indeleble. La suspensión no es solo un correctivo administrativo; es la constatación pública de que la improvisación, el autoritarismo y los atajos tecnológicos no tienen cabida en la impartición de justicia. Lizbeth González Cortés dejó un precedente lamentable: el de una titular que, en menos de un año, logró erosionar la confianza en su juzgado y en el sistema que la eligió. El daño ya está hecho, y tardará mucho más que una suspensión en repararse.

miércoles, 18 de febrero de 2026

Panorama electoral rumbo a 2026-2027 en México

 

 Panorama electoral rumbo a 2026-2027 en México

En los años 2026 y 2027 se llevarán a cabo procesos electorales en diversas entidades del país que involucrarán la renovación de cargos legislativos locales, gubernaturas y presidencias municipales, lo que definirá parte del mapa político nacional para los siguientes periodos.
Elecciones en Coahuila durante 2026En junio de 2026 se realizarán comicios en el estado de Coahuila para renovar el Congreso local, compuesto por diputaciones electas por mayoría relativa y representación proporcional. Este proceso servirá como indicador preliminar de tendencias políticas rumbo a los comicios más amplios del año siguiente.
Renovación de gubernaturas en 2027En 2027 se renovarán 17 gubernaturas en los estados de Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas. Estos procesos implicarán la elección de titulares del Poder Ejecutivo en entidades con diversidad geográfica, demográfica y económica.
Cargos legislativos y municipales en juegoDurante 2027 se elegirán 1,088 diputaciones locales en 31 entidades federativas y 680 presidencias municipales en diversos municipios del país. Estos cargos corresponden a congresos estatales y ayuntamientos, donde se definen políticas públicas locales y representación legislativa a nivel subnacional.
Contexto de los procesos electoralesLos comicios de 2026 y 2027 se desarrollarán en un escenario de competencia entre partidos políticos nacionales como Morena, PT, PVEM, PAN, PRI, PRD y MC, así como posibles alianzas o coaliciones. Se prevé la participación de partidos locales en algunas regiones. El proceso se enmarca en la continuidad del sistema electoral mexicano, con posibles ajustes normativos derivados de discusiones sobre reformas electorales en curso.
Factores de riesgo identificadosLa seguridad representa un elemento presente en los análisis de los procesos electorales, con variaciones territoriales. En 2027, se considera mayor exposición en estados como Chiapas, Guerrero, Michoacán y Zacatecas debido a disputas delictivas, mientras que en entidades como Querétaro o Aguascalientes el riesgo se estima menor. El crimen organizado incide en algunos contextos locales mediante control de economías, regulación de candidaturas y búsqueda de continuidad política en gobiernos municipales.
Perspectivas de reconfiguración políticaLos resultados de estos comicios podrían generar un reacomodo en el sistema de partidos, con énfasis en coaliciones para alcanzar mayorías. Ningún partido se proyecta con capacidad de obtener predominancia absoluta sin alianzas. Se espera volatilidad en el electorado, posible fragmentación del voto y competencia abierta en varios distritos y entidades. El periodo representa una etapa de transición que podría influir en la estructura política nacional hacia la segunda mitad del sexenio en curso.